Una empresa con más de 35 años de trayectoria, dedicada a la producción y comercialización de fruta de hueso, caqui y sandía, está a la venta por la ausencia de relevo generacional. El negocio, anunciado en la plataforma Tupyme.es, dispone de más de 100 hectáreas de cultivo en plena producción.
La compañía obtiene el 40% de sus ventas mediante exportaciones a países como Alemania, Francia, Suiza y Países Bajos. Sus diez mayores clientes concentran menos del 70% de la facturación anual, que supera los nueve millones de euros.
También se ofrece la venta de una lavandería industrial en Mallorca, cuyo precio, definido como no negociable, asciende a 899.000 euros. La empresa cuenta con una plantilla de entre 5 y 20 trabajadores; esta horquilla se comunica de forma deliberadamente imprecisa para preservar su identidad y evitar dificultades en la operación.
Quiénes compran las pymes
Empresas de mayor tamaño
El comprador más frecuente de una pyme es otra compañía de mayor dimensión. Las adquisiciones permiten crecer incorporando de forma inmediata clientes, empleados, conocimiento o una actividad complementaria que requeriría años de desarrollo interno. Como resume Soto, una empresa que busca abrir un área nueva puede contratar personal y captar clientes, o bien comprar una compañía que ya está operativa.
Inversores institucionales
El abanico de potenciales compradores se ha ampliado con la participación de fondos, family offices e inversores privados. Isabel Leal, fundadora de TuPyme, señala que, en el caso de los negocios más pequeños, también intervienen emprendedores particulares.
Entre los modelos especialmente relacionados con las pymes figuran los search funds. En este caso, un emprendedor reúne capital para localizar una empresa, adquirirla y dirigirla. Juan Naranjo, director del International Search Fund Center del IESE, explica que estos inversores buscan pymes consolidadas, rentables y con capacidad de generar caja.
Particulares
El tercer perfil corresponde a personas que optan por tomar el relevo de un negocio ya en funcionamiento en lugar de crearlo desde cero. Esta alternativa es habitual en pequeños comercios, bares, talleres y establecimientos de servicios, donde la transacción se asemeja más a un traspaso que a una adquisición empresarial.






