No tener una enfermedad diagnosticada no implica necesariamente sentirse bien. La alimentación, el descanso, la actividad física y el bienestar emocional son pilares de una salud que se trabaja cada día. Sin embargo, transformar ese conocimiento en rutinas estables requiere más que buenos propósitos.
Recomendaciones para incorporar al día a día
Más vegetales, movimiento y descanso
Natalia Galán, nutricionista de Blua (Sanitas), planteó tres medidas principales: incluir vegetales tanto en la comida como en la cena, caminar entre 20 y 30 minutos al día y prestar atención al descanso.
Además, recomendó realizar ejercicios de fuerza en casa. Para empezar no es necesario comprar material específico, ya que pueden utilizarse objetos cotidianos, como tetrabriks de leche.
Mejorar los hábitos de sueño
Para favorecer el sueño, Galán aconsejó evitar las pantallas en las últimas horas de la jornada, mantener horarios parecidos para acostarse y levantarse, y crear una rutina relajante. Según señaló, estos cambios pueden aportar beneficios perceptibles con rapidez para la salud.
Avanzar de forma gradual
Francisco Rey, director de Desarrollo de Negocio de BBVA Seguros, propuso adaptar las metas de actividad física al punto de partida de cada persona. Para quienes se frustran al no llegar a los 10.000 pasos diarios, sugirió fijar inicialmente un objetivo de 6.000 pasos.
Este progreso gradual permite ajustar la actividad a las posibilidades de cada persona, evitando que una referencia general se convierta en una exigencia que termine desanimando a quienes comienzan.






