Lilly ha comenzado a producir en su planta de Alcobendas (Madrid) el fármaco oral contra la obesidad Orforglipron, cuya fabricación estará destinada a la exportación a 120 países fuera de Estados Unidos. La compañía prevé cuadruplicar la producción en España tras invertir 175 millones de dólares, unos 156 millones de euros, y ampliar su plantilla un 10%, hasta acercarse a los 500 empleados.
La nueva línea de producción ya suministra el medicamento a Reino Unido, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. Próximamente se incorporarán China, México y Europa, en este último caso una vez obtenga la correspondiente autorización regulatoria.
Expansión industrial y tratamiento oral contra la obesidad
Julio Gay Ger, presidente y director general de Lilly en España, Portugal y Grecia, explica que el grupo estadounidense está ampliando su capacidad productiva global con una inversión total superior a 50.000 millones de dólares, equivalentes a 44.659 millones de euros.
Orforglipron está pendiente de aprobación en Europa y podría recibirla a finales de este año o a principios de 2027. Según Gay Ger, las terapias orales con una eficacia comparable a los tratamientos inyectables pueden facilitar el abordaje de los pacientes con obesidad. Actualmente, el 40% de quienes inician este tipo de tratamiento opta por la vía oral, frente al 60% que utiliza inyectables.
El directivo sostiene que los medicamentos inyectables son muy eficaces, aunque resultan más complejos de fabricar al tratarse de moléculas grandes o péptidos que requieren liofilización, cadena de frío y una infraestructura preparada para ello. Lilly considera que la obesidad es una enfermedad crónica, por lo que los tratamientos deben mantenerse en el tiempo.
Comorbilidades y prescripción médica
Gay Ger señala que el objetivo de Lilly es erradicar la obesidad y evitar sus más de 200 comorbilidades, entre las que figuran la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares, la apnea del sueño y la osteoartritis de rodilla. En este contexto, anticipa que Orforglipron será un megablockbuster, es decir, un medicamento de grandes ventas.
Sobre el incremento del consumo de estos tratamientos entre menores de 50 años y personas sin patologías graves, afirma que la empresa está preocupada y ocupada en garantizar que se entienda que se trata de medicamentos sujetos a prescripción médica. Los pacientes, añade, deben consultar primero con un profesional para determinar si cumplen los criterios y recibir seguimiento sobre su uso correcto.
Acceso a tratamientos y negociación por donanemab
La farmacéutica se ha comprometido a reducir antes de 2040 la brecha de acceso a terapias para la diabetes y la obesidad en países de renta baja y media, especialmente en África, Latinoamérica y determinadas zonas de Asia. La meta consiste en alcanzar en esos territorios el mismo porcentaje de pacientes tratados que en los países desarrollados.
En cuanto a donanemab, el tratamiento de Lilly para el alzhéimer en fase temprana que todavía no ha sido incluido en la cartera de la sanidad pública, Gay Ger asegura que la compañía continúa negociando su financiación. Considera que es una cuestión de tiempo y aprecia voluntad por parte del Ministerio de Sanidad para encontrar una solución.
El medicamento está dirigido a un número limitado de pacientes: aquellos con síntomas iniciales, con una o ninguna copia del gen ApoE4 y que no hayan avanzado al siguiente estadio de la enfermedad. Por ese motivo, subraya la necesidad de disponer de un sistema de diagnóstico precoz muy preciso que permita administrar el tratamiento a tiempo.
Inversión, alianzas e innovación
Lilly mantiene una estrategia de alianzas constante. En 2025 alcanzó una operación cada dos semanas y, en lo que va de año, casi una por semana. Estas colaboraciones buscan incorporar conocimientos y plataformas tecnológicas de las que la empresa no dispone internamente.
Entre las adquisiciones recientes destaca la de Kelonia Therapeutics, en el área de oncología. La compañía cuenta con una tecnología para desarrollar tratamientos CAR-T in vivo, que evita extraer la sangre del paciente, modificar genéticamente las células y reintroducirlas posteriormente en el organismo.
Gay Ger considera que el entorno no es particularmente adverso para la industria farmacéutica y atribuye la posición de Lilly a su inversión en innovación y desarrollo, que supera el 20% de sus recursos. La empresa, con 150 años de trayectoria y origen estadounidense, mantiene presencia en toda la cadena de valor europea.
Competitividad europea y desarrollo en Alcobendas
El responsable de Lilly defiende que Europa debe mejorar su competitividad si pretende recuperar un papel predominante en la innovación biotecnológica. Hace 30 años, cuando empezó a trabajar en la empresa, las patentes de I+D europeas eran casi equivalentes a las de Estados Unidos. Actualmente, afirma, Estados Unidos compite principalmente con China.
Para reducir esta distancia, considera fundamentales la mejora del acceso a la innovación, el aumento de la inversión y los incentivos. También destaca que dos tercios de la innovación no proceden de las grandes compañías, sino de las startups.
Además de aumentar la fabricación, Lilly trabaja en Alcobendas en un producto cardiovascular en fase 3 destinado a prevenir infartos e ictus. La compañía también investiga para mejorar la eficacia de los tratamientos orales contra la obesidad y desarrollar inyectables con menor frecuencia de administración y mejor tolerancia. Sus cuatro áreas de investigación son neurociencias, inmunología, oncología —incluida la oncohematología— y salud cardiometabólica.
Inteligencia artificial y previsiones de ventas
Lilly aplica la inteligencia artificial al descubrimiento de nuevas moléculas. Tras su acuerdo con Nvidia, cuenta con el supercomputador LillyPod, que tiene una capacidad de 1.000 GPU. Gay Ger compara este rendimiento con el de todos los habitantes del planeta realizando dos millones de operaciones aritméticas simultáneamente durante un segundo.
En Alcobendas, los 120 científicos de Lilly pueden investigar unas 2.000 moléculas al año cada uno, una capacidad que, con el apoyo de la inteligencia artificial, puede multiplicarse hasta alcanzar millones. El directivo no ve esta tecnología como una amenaza, sino como un factor de incremento exponencial de la productividad.
La compañía prevé unas ventas de entre 85.000 y 87.000 millones de dólares, unos 77.700 millones de euros, durante este año. Esta cifra implica más de 20.000 millones de dólares, o 17.869 millones de euros, por trimestre. Dos tercios del crecimiento previsto proceden de los fármacos contra la obesidad.
Por último, Gay Ger reclama al nuevo Ejecutivo trabajar conjuntamente para que los pacientes que requieran innovación puedan acceder a ella con la mayor rapidez posible, en el plazo de 180 días fijado en España.






