Antes de llegar a una tienda, un restaurante o directamente al plato del consumidor, una parte relevante de los alimentos pasa por los grandes mercados mayoristas. Estas instalaciones actúan como nodos logísticos esenciales dentro de la cadena alimentaria.
Desde primeras horas del día, los camiones descargan los productos, los almacenes reciben la mercancía y esta vuelve a distribuirse hacia distintos puntos de venta. En este proceso, la gestión de los envases comerciales resulta fundamental para favorecer su recuperación y reciclaje.
Del mercado mayorista al tratamiento de residuos
La recuperación de los envases genera un recorrido documentado desde su salida del mercado mayorista hasta su llegada a una instalación de tratamiento. Los residuos se clasifican mediante el código LER, correspondiente a la Lista Europea de Residuos, un sistema de clasificación armonizado por la Unión Europea.
La trazabilidad, esencial para controlar el recorrido
“Se genera documentación del tipo de residuo, el traslado de kilos y las operaciones de tratamiento aplicado”, explica África Martín, coordinadora del Departamento de Recogidas Fuera del Hogar de Ecoembes.
Esta trazabilidad permite a organizaciones como Ecoembes certificar que los materiales separados en las mercas han seguido el circuito establecido. “Este sistema permite reconstruir el recorrido del residuo y comprobar que se entrega a operadores e instalaciones autorizados, hasta su tratamiento final, y es clave para hacer el seguimiento completo”, añade Martín.






