La economía mundial atraviesa de nuevo una etapa de incertidumbre. El conflicto en Oriente Próximo ha reactivado la crisis del coste de vida, impulsada por un notable encarecimiento de los insumos energéticos que ya se ha extendido al conjunto de la economía.
Ayudas directas y rebajas fiscales
Ante este escenario, los gobiernos han recurrido a medidas ya aplicadas en crisis anteriores: ayudas directas y reducciones fiscales generalizadas para consumidores y empresas.
Una respuesta costosa y desigual, según el FMI
El Fondo Monetario Internacional (FMI) considera que estas fórmulas tienen efectos desiguales y resultan ineficientes. Según el organismo, benefician en mayor medida a quienes disponen de más recursos y exigen un gasto superior al de las iniciativas destinadas específicamente a los sectores más vulnerables.
Además, ese mayor desembolso puede traducirse en un aumento de la deuda pública. Por ello, el FMI advierte de que las ayudas aplicadas de forma indiscriminada pueden acabar siendo una respuesta cara y poco eficaz ante una crisis inflacionaria.






