Una década y media de subidas en los mercados, solo alterada por shocks de recuperación rápida, ha generado rentabilidades poco habituales para quienes invirtieron a tiempo. Este periodo también ha transformado el panorama financiero y ha dado lugar a nuevos focos de riesgo.
El creciente protagonismo de los hedge funds
Entre los participantes que más relevancia han adquirido figuran los hedge funds, también conocidos como fondos de cobertura. Se trata de vehículos de inversión en los que los gestores disponen de amplia flexibilidad para operar con endeudamiento, tomar posiciones bajistas, invertir en activos ilíquidos y ejecutar operaciones complejas.
Según un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI), estos fondos han triplicado sus activos entre 2013 y 2026, hasta alcanzar los 13 billones de dólares, equivalentes a 11,5 billones de euros.
Una exposición de 40 billones de dólares
El volumen de activos no refleja por completo su dimensión en los mercados. Debido al uso de apalancamiento y derivados, la exposición total de los fondos de cobertura asciende a 40 billones de dólares, unos 35 billones de euros.
Esta cifra supera la mitad de la capitalización bursátil del S&P 500 y refuerza su capacidad para amplificar los riesgos en las Bolsas, las divisas y los mercados de deuda.





