La entrada en vigor de MiCA ha proporcionado a Europa, por primera vez, un marco regulatorio común para el sector de los criptoactivos. Sin embargo, existe un amplio consenso en que la norma presenta carencias y dista de ser perfecta.
Una regulación limitada ante la velocidad del mercado
Durante su primer año de aplicación, MiCA ha mostrado en parte sus límites frente a la rápida evolución de un mercado que avanza a gran velocidad. La complejidad de la regulación también ha propiciado interpretaciones distintas entre abogados, expertos y organismos supervisores.
Estas diferencias han derivado en una aplicación desigual de las mismas normas. Mientras algunas plataformas dejaron de ofrecer hace más de un año USDT, la stablecoin emitida por Tether, al considerar que no cumplía con MiCA, otras continuaron comercializándola hasta este verano.
El BCE pide mayor claridad normativa
Diferencias en la aplicación de MiCA
El Banco Central Europeo (BCE) ya alertó hace algunos meses sobre estas discrepancias entre supervisores. La institución reclamó una mayor claridad normativa para evitar criterios divergentes en la aplicación de la regulación europea sobre criptoactivos.





